
El dolor de una madre que ha perdido el rastro de su pequeño hijo sigue latente en Jarabacoa. Carolina Ureña, con la voz quebrada y el corazón lleno de angustia, clama por respuestas sobre el paradero de Roldany Calderón, su niño de tres años, desaparecido hace más de un mes en Manabao.
La desesperación de su familia crece al sentir que el caso ha quedado en el olvido, y exigen una búsqueda más exhaustiva por parte de las autoridades.
Desde el primer día, la comunidad se volcó en la búsqueda del pequeño. Sin embargo, tras algunos operativos iniciales con drones y personal terrestre, la intensidad fue disminuyendo, especialmente después del colapso en la discoteca Jet Set, lo que desvió la atención de los organismos de emergencia.
La familia, liderada por Roberto Ureña, regidor de Jarabacoa, ha revelado datos inquietantes: dos testigos aseguran haber visto a un joven conduciendo una motocicleta a alta velocidad con un niño de tez clara. A pesar de estos indicios, las autoridades no han dado con ninguna pista concreta.
La impotencia de la familia se ha vuelto aún mayor al saber que las cámaras de seguridad de la zona no fueron revisadas oportunamente.
Roberto Ureña y el abogado de la familia realizaron gestiones personales para recopilar grabaciones que pudieron haber ayudado a identificar el vehículo sospechoso. Además, existe el reporte de un carro gris en el área en el momento de la desaparición. Sin embargo, hasta el momento, ninguna persona ha sido detenida o investigada formalmente.
Ante la falta de acciones concretas, los familiares han decidido tomar la iniciativa con una investigación privada, contratando peritos y realizando búsquedas por su cuenta.
Con la esperanza aún viva, la comunidad sigue unida, organizando movilizaciones para exigir justicia y pedir la intervención directa del presidente Luis Abinader. “Queremos que alguien nos diga si nuestro hijo está bien”, clama Carolina, mientras el nombre de Roldany Calderón sigue resonando con fuerza en cada rincón de Jarabacoa.
