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Ana María Saavedra Caicedo fue la única sobreviviente de seis familiares

18 de agosto de 2026

Una de las historias más dolorosas y extraordinarias que dejó el terremoto de magnitud 7,4 del 10 de agosto de 2026 en Colombia es la de Ana María Saavedra Caicedo.

Una joven de 23 años que sobrevivió al c0l4ps0 del edificio donde vivía con su familia en Cali, Valle del Cauca. Cinco de sus familiares que estaban en la vivienda no lograron sobrevivir.

Ana María era una de tres hermanas trillizas. Sus hermanas eran Sofía Saavedra Caicedo e Isabella Saavedra Caicedo, ambas también de 23 años.

Junto a ellas se encontraban sus padres, Jairo Hernán Saavedra, de 63 años, y Victoria Caicedo, de 61, además de su tío Diego Caicedo.

Las tres hermanas eran conocidas por mantener una relación especialmente cercana.

Habían crecido juntas, estudiado juntas e incluso habían pasado un periodo académico en Francia. Los relatos de familiares las describen como prácticamente inseparables desde pequeñas.

La mañana del terremoto, Ana María y sus dos hermanas se preparaban para salir.

Según el relato que la sobreviviente pudo ofrecer posteriormente, sus padres se encontraban en la habitación principal y su tío estaba en otra zona de la vivienda cuando comenzó el violento movimiento.

Las trillizas intentaron abandonar rápidamente el lugar. Sofía e Isabella comenzaron a bajar por las escaleras, mientras Ana María se encontraba todavía junto a la salida del apartamento.

Fue precisamente esa diferencia de apenas unos segundos la que terminó cambiando completamente su destino.

Cuando la estructura comenzó a c0l4ps4r hacia adelante, una pesada puerta de madera de cedro cayó sobre Ana María.

Aquello que en otras circunstancias habría representado un enorme peligro terminó funcionando como una barrera entre su cuerpo y buena parte de los escombros que continuaban cayendo. La puerta soportó materiales de la construcción y dejó a la joven en un espacio que le permitió mantenerse con v1d4.

Ana María quedó atrapada, pero consiguió comenzar a gritar solicitando ayuda.

Sus llamados fueron escuchados por personas que se encontraban en los alrededores. Vecinos participaron en su rescate, retirando materiales hasta conseguir sacarla de los restos del edificio.

Aproximadamente 30 minutos después del terremoto, Ana María ya había sido trasladada para recibir atención médica, según los relatos familiares difundidos después de la emergencia. Los médicos determinaron que había sufrido importantes l3s10n3s, entre ellas una fr4ctur4 de pelvis y afectaciones en sus brazos.

Su condición consiguió estabilizarse y posteriormente fue sometida a una intervención quirúrgica por la l3s1ón en la pelvis. Los profesionales que la atendían se mostraron optimistas sobre su recuperación física, aunque el desafío emocional sería considerablemente mayor.

Mientras Ana María permanecía hospitalizada, los equipos de emergencia continuaban buscando al resto de su familia.

Con el paso de las horas comenzaron a llegar las noticias que nadie quería recibir.

Su hermana Sofía Saavedra Caicedo fue encontrada aproximadamente cuatro horas después del rescate de Ana María. Posteriormente continuaron las operaciones hasta localizar a Isabella Saavedra Caicedo. Ambas f4ll3c13r0n como consecuencia del c0l4ps0.

También fueron encontrados sin v1d4 sus padres, Jairo Hernán Saavedra y Victoria Caicedo, así como su tío Diego Caicedo. Ana María quedó así como la única sobreviviente de los seis integrantes de la familia que estaban en la vivienda durante el terremoto.

La manera de comunicarle lo ocurrido requirió especial acompañamiento profesional. Familiares señalaron que médicos y profesionales de psicología participaron en el proceso de informarle que sus padres, sus hermanas y su tío no habían logrado sobrevivir.

La joven quedó profundamente afectada al conocer la dimensión de la pérdida. Uno de sus familiares contó que Ana María manifestó su deseo de participar en las ceremonias de despedida de sus seres queridos, a pesar de encontrarse todavía recuperándose de sus propias l3s10n3s.

El caso de las trillizas provocó una fuerte conmoción precisamente porque Ana María, Sofía e Isabella habían compartido prácticamente todas las etapas importantes de sus vidas. Tenían la misma edad, estudiaron juntas y habían viajado juntas al extranjero como parte de su formación.

Sus padres también eran conocidos por personas cercanas a la familia. Los testimonios publicados después de la tr4g3d14 recuerdan especialmente el ambiente familiar y la afición de la pareja por la música salsa.

En medio de semejante pérdida, la supervivencia de Ana María continúa sorprendiendo incluso a quienes han reconstruido lo sucedido dentro del edificio. Haber permanecido exactamente junto a la puerta cuando comenzó el c0l4ps0 permitió que la estructura de cedro terminara funcionando como una especie de escudo.

Unos pocos segundos hicieron la diferencia.

Sus hermanas habían comenzado a bajar las escaleras. Ana María todavía estaba junto a la salida. Cuando el edificio cedió, aquella puerta quedó sobre ella y soportó parte del impacto de los materiales que caían alrededor.

Tras ser rescatada, Ana María comenzó un proceso que no solamente implica recuperarse físicamente. La joven recibe también acompañamiento para afrontar la pérdida simultánea de cinco integrantes de su familia.

En declaraciones conocidas durante su hospitalización, Ana María ha intentado mantener esperanza frente a lo que viene. Una de las expresiones atribuidas a la joven resume esa determinación: considera que todavía existen grandes cosas reservadas para su futuro.

La historia de la familia Saavedra Caicedo se ha convertido así en uno de los rostros humanos del terremoto que golpeó Colombia. Detrás de las estadísticas aparecen Jairo Hernán Saavedra, Victoria Caicedo, Sofía Saavedra Caicedo, Isabella Saavedra Caicedo y Diego Caicedo, cinco integrantes de una misma familia que p3rd13r0n la v1d4 durante el c0l4ps0.

Y está Ana María Saavedra Caicedo, la joven de 23 años que sobrevivió.

Ahora enfrenta una recuperación física y emocional que apenas comienza. La misma puerta de cedro que formaba parte de la entrada cotidiana de su hogar terminó convirtiéndose, durante unos segundos decisivos, en la barrera que la protegió de los escombros.

Ana María perdió a sus dos hermanas trillizas, a sus padres y a su tío aquella mañana. Sin embargo, consiguió salir con v1d4 y hoy su recuperación representa una historia de esperanza en medio de una de las páginas más dolorosas dejadas por el terremoto en Cali.