
Una emotiva ceremonia de homenaje se llevó a cabo en un templo del Distrito Nacional para recordar al artista que por décadas fue sinónimo de merengue y calidez humana.
Familiares, amigos cercanos y figuras del medio musical se congregaron con el propósito de rendir tributo a la memoria de quien, más allá de los escenarios, dejó una huella profunda en quienes lo conocieron.
El encuentro comenzó con una proyección audiovisual que mostró momentos íntimos del artista junto a sus seres queridos: imágenes de celebraciones familiares, risas compartidas y abrazos entrañables que reflejaban su carácter afectuoso y cercano.
La solemnidad del acto estuvo marcada por las palabras de su hermano Eliezer, quien destacó la unión irrompible que los conectaba y la guía espiritual que representó en su entorno.
Entre los presentes se encontraba Leidy Rosario, compañera sentimental del intérprete durante los últimos meses, quien fue descrita como una figura clave en su fortalecimiento espiritual.
También participó la cantante Maridalia Hernández, quien interpretó con profunda emotividad el himno cristiano “Cuán grande es Él”, ofreciendo consuelo musical a los asistentes.
