
Barranquilla, Colombia. — Un dramático acc1dente registrado en la avenida Circunvalar de Barranquilla terminó convirtiéndose en una experiencia devastadora para Willman Beleño, quien viajaba como pasajero en uno de los buses involucrados y descubrió minutos después que el motociclista que había perdido la v1da era su propio hijo, Héctor Beleño Ortiz, de 30 años.
El sin1estro ocurrió durante la mañana del jueves 1 de octubre de 2026, frente al complejo industrial Metroparque, cuando Héctor se desplazaba en su motocicleta rumbo a su lugar de trabajo.
Lo que Willman inicialmente observó como un acc1dente ocurrido delante del vehículo en el que viajaba cambió completamente cuando decidió bajarse y acercarse.
El motociclista era su hijo.
Willman contó que esa mañana iba retrasado para llegar a su trabajo, razón por la cual decidió abordar un bus de servicio público de la empresa Coolitoral con la esperanza de avanzar rápidamente hacia su destino.
Según su testimonio, durante el recorrido observó que dos buses de la misma empresa realizaban maniobras que interpretó como una competencia por avanzar primero.
El padre aseguró que la situación comenzó a preocupar incluso a los pasajeros.
De acuerdo con su relato, cuando transitaban por el sector del 20 de Julio, una pasajera pidió al conductor que redujera la velocidad debido a la manera en que se desplazaban los vehículos.
El conductor habría disminuido inicialmente la marcha.
Sin embargo, Willman afirmó que ambos buses volvieron a encontrarse posteriormente en medio de la congestión existente en la zona de La Cordialidad y nuevamente comenzaron a intentar adelantarse.
La situación terminó minutos después frente a Metroparque.
Las primeras versiones divulgadas por testigos indicaron que uno de los buses habría tenido contacto con la motocicleta conducida por Héctor, provocando que perdiera el equilibrio y terminara sobre la vía.
Otro bus de Coolitoral que circulaba detrás terminó pasando sobre el motociclista.
Héctor perdió la v1da en el lugar.
El detalle más doloroso del caso es que Willman Beleño viajaba precisamente dentro de uno de los vehículos involucrados.
Según relató posteriormente, todavía no sabía que la persona que estaba sobre la carretera era su hijo.
El tráfico quedó afectado por lo sucedido y Willman, preocupado porque continuaba retrasado para llegar a su trabajo, decidió abandonar el bus con la intención de buscar otro medio de transporte.
Antes de marcharse quiso conocer qué había sucedido.
Al acercarse a la escena, algo captó inmediatamente su atención: la motocicleta y su placa le resultaban familiares.
La preocupación aumentó.
Willman pidió entonces que verificaran la identificación de la persona involucrada.
Fue en ese momento cuando recibió la noticia que ningún padre espera escuchar.
La persona que había perdido la v1da era Héctor Beleño Ortiz, su propio hijo.
Willman había presenciado parte del acc1dente sin saber que el motociclista era Héctor.
El joven tenía 30 años y se dirigía precisamente hacia su trabajo cuando ocurrió el sin1estro.
Héctor era ingeniero mecatrónico y se desempeñaba laboralmente en la Universidad del Atlántico.
Además de trabajar, continuaba fortaleciendo su formación profesional.
Cursaba una maestría en Ingeniería y Estrategia en la Institución Universitaria de Barranquilla.
También era padre de una niña, quien ahora enfrenta junto al resto de la familia la inesperada ausencia de Héctor.
Después de identificar a su hijo, Willman expresó públicamente su indignación por la manera en que, según asegura, se desplazaban los dos vehículos de transporte público antes del acc1dente.
El padre responsabilizó en sus declaraciones a los conductores y pidió que las autoridades investiguen detalladamente lo sucedido.
Para Willman, la presunta competencia entre ambos buses representó una conducta irresponsable que puso en riesgo tanto a quienes circulaban por la carretera como a los propios pasajeros.
Su versión deberá ser contrastada con las evidencias recopiladas por las autoridades de tránsito.
Los investigadores tendrán que determinar la posición de los dos buses, la motocicleta de Héctor y los demás vehículos que circulaban por la Circunvalar durante los segundos previos al impacto.
Las autoridades también deberán establecer las velocidades y maniobras realizadas por cada conductor para determinar responsabilidades.
El caso ocurrió además en un momento particularmente preocupante para la seguridad vial de la avenida Circunvalar.
Menos de 24 horas antes, otro motociclista identificado como Adrián De La Hoz Salamanca, de 25 años, había perdido la v1da en ese mismo corredor vial, a la altura del barrio 7 de Abril, después de verse involucrado en otro acc1dente mientras conducía una motocicleta.
La partida de Héctor ha generado consternación entre familiares, compañeros y personas que conocían al joven profesional.
Pero es el testimonio de su padre el que ha convertido el caso en una historia especialmente dolorosa.
Willman Beleño salió de su casa aquella mañana pensando únicamente en llegar a tiempo a su trabajo. Abordó un bus para avanzar más rápido y terminó descubriendo que ese mismo recorrido lo llevaría hasta el lugar donde encontraría a su propio hijo.
Ahora pide que las autoridades esclarezcan completamente el acc1dente y determinen las responsabilidades correspondientes.
Mientras avanzan esas investigaciones, una familia despide a Héctor Beleño Ortiz, ingeniero mecatrónico de 30 años, estudiante de maestría, trabajador de la Universidad del Atlántico y padre de una niña cuya jornada laboral nunca llegó a comenzar aquel jueves 1 de octubre.

