
Ciudad de Guatemala. — Entre las 54 historias que quedaron marcadas para siempre por la tr4gedia del autobús que cayó bajo el puente Belice se encuentra la de una madre y sus tres hijos que aquella madrugada emprendieron un recorrido cotidiano y nunca pudieron regresar a casa.
La profesora Edna Mariela Ramírez de Arriaga viajaba acompañada de sus tres hijos: Angie Nathaly Arreaga Ramírez, Roi Jefren de Jesús Arreaga Ramírez y Crist Engel Stivie Arreaga Ramírez.
Los cuatro perdieron la v1da en el devastador acc1dente ocurrido durante la madrugada del lunes 10 de febrero de 2025, en la calzada La Paz, zona 6 de Ciudad de Guatemala.
El autobús extraurbano en el que viajaban terminó cayendo a un profundo barranco bajo el puente Belice, dejando uno de los episodios viales más dolorosos de la historia reciente del país.
Edna era educadora y se dirigía hacia el Colegio San Vicente de Paúl, institución donde impartía clases.
Pero aquel lunes nunca pudo llegar.
Sus tres hijos viajaban con ella y también se encontraban entre las víctimas identificadas posteriormente por las autoridades forenses.
La partida simultánea de los cuatro provocó profundo dolor entre familiares, estudiantes, profesores y personas que conocían a la familia.
Durante su velatorio, realizado en el salón comunal de la colonia Bethania, zona 7 de Ciudad de Guatemala, los cuatro fueron despedidos juntos.
Flores y globos blancos acompañaron los féretros.
Entre los arreglos colocados en el lugar podía leerse una frase que reflejaba el sentimiento de quienes llegaron para despedirlos:
“Es imposible no estar triste”.
Compañeros y alumnos del Colegio San Vicente de Paúl interrumpieron sus actividades habituales para acompañar a la familia y rendir homenaje a la profesora y sus hijos.
Personas de la comunidad educativa recordaron además que los hijos de Edna se habían destacado académicamente y eran abanderados en su centro educativo.
La historia de la familia Arreaga Ramírez terminó convirtiéndose en uno de los rostros humanos de una tr4gedia que dejó de ser solamente una cifra.
Eran cuatro integrantes de una misma familia.
Una madre.
Tres hijos.
Y todos viajaban juntos aquella madrugada.
El autobús había salido desde San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, con dirección hacia Ciudad de Guatemala.
Alrededor de las 4:19 de la madrugada, cuando transitaba por la calzada La Paz, ocurrió el sin1estro.
Las investigaciones establecieron que el vehículo terminó fuera de la vía y cayó al barranco ubicado bajo el puente Belice, quedando parcialmente sumergido en las aguas del río Las Vacas.
Bomberos, Ejército y diferentes organismos de emergencia participaron en una compleja operación para rescatar sobrevivientes y recuperar a las víctimas.
El conductor del autobús también perdió la v1da. Fue identificado como Billy Anibal Foronda Azañon.
Las imágenes conocidas posteriormente mostraron al autobús circulando antes del acc1dente y permitieron a las autoridades continuar reconstruyendo los acontecimientos. La investigación fue solicitada formalmente por diferentes instituciones para determinar las circunstancias y responsabilidades relacionadas con el sin1estro.
El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) confirmó finalmente 54 personas f4llecidas.
La magnitud de lo ocurrido llevó al presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, a declarar tres días de duelo nacional.
El mandatario describió lo ocurrido en el puente Belice como un dolor para todo el país y expresó solidaridad con las familias.
Un año después, el Congreso de la República de Guatemala volvió a recordar oficialmente a las 54 víctimas.
El organismo informó además que fueron destinados Q3 millones 150 mil para brindar apoyo económico a las familias de los f4llecidos y a las personas que resultaron h3ridas.
Pero detrás de esas 54 víctimas quedaron decenas de familias con historias diferentes.
Una de ellas tuvo que despedir cuatro seres queridos al mismo tiempo.
Edna Mariela Ramírez de Arriaga.
Angie Nathaly Arreaga Ramírez.
Roi Jefren de Jesús Arreaga Ramírez.
Crist Engel Stivie Arreaga Ramírez.
La profesora salió acompañada de sus tres hijos aquella madrugada del 10 de febrero.
Horas después, Guatemala conocía una de las peores tr4gedias viales de su historia reciente.
Hoy sus nombres permanecen entre los 54 guatemaltecos que perdieron la v1da en el sin1estro del puente Belice, mientras familiares, estudiantes y personas cercanas conservan el recuerdo de una madre y sus tres hijos que tuvieron que ser despedidos juntos. 🕊️
