
Durante una visita a su tierra natal, una mujer dominicana que residía en Carolina del Sur perdió la vida en el derrumbe ocurrido en el centro de entretenimiento Jet Set. Su nombre era Nilka Curiel, tenía 61 años y solía regresar al país para compartir momentos con sus seres queridos, sin imaginar que aquel martes 8 de abril sería su última noche.
Franklin Curiel, su hijo, acudió recientemente a la Fiscalía del Distrito Nacional para retirar las pertenencias que su madre llevaba al momento del suceso. El proceso, gestionado por el Departamento de Homicidios, exige la presentación de documentación oficial que acredite el vínculo familiar y se lleva a cabo en horario laboral en el Edificio Investigativo.
Una grabación compartida por una vecina mostró a Nilka momentos antes de salir, animada por la compañía de su amiga Rossy De La Rosa Ortega, quien también fue víctima del colapso. En el mismo video, se relata cómo otra residente del edificio no asistió, salvando así su vida.
La historia de Nilka es una de tantas que reflejan el dolor que este evento ha dejado en cientos de familias. Más allá de las gestiones legales y administrativas, queda el vacío que ahora atraviesan sus allegados, unidos desde distintos rincones del mundo por el recuerdo de una mujer que partió en medio de una noche que debía ser solo de celebración.
