
Durante una emisión reciente del programa Esto No Es Radio, los comunicadores José Brito y Ramón Tolentino rompieron el silencio en torno al caso de Paula Santana Escalante, asumiendo un tono reflexivo y crítico sobre el desarrollo de la investigación.
Ambos periodistas reconocieron errores y ofrecieron disculpas públicas a los dos jóvenes que fueron arrestados inicialmente, afirmando que las imputaciones que enfrentaron no debieron producirse.
Visiblemente conmovido, Brito expresó su pesar por el sufrimiento causado a los antiguos detenidos, responsabilizando tanto a él mismo como a su colega Tolentino por haber impulsado una narrativa que contribuyó a que permanecieran un año bajo medida de coerción.
Aseguró que ya existían elementos que apuntaban en otra dirección, entre ellos testimonios sobre la destrucción intencional de cámaras de vigilancia en una zona franca vinculada al caso. Brito también argumentó que el Estado dominicano tiene una cuota de culpa por los fallos del proceso judicial.
En paralelo, Tolentino profundizó en nuevos hallazgos, revelando que Yunior Lazarito Sánchez, el principal sospechoso del crimen, habría confesado el hecho y admitido que actuó en complicidad con otros.
Incluso sostuvo que una figura empresarial ligada al lugar de trabajo de Paula habría ofrecido dinero a Sánchez para proteger su identidad y alejarlo de la investigación. Esto, según dijo, explicaría el desvío de las pesquisas en su etapa inicial.
Las interrogantes se multiplican tras estas revelaciones, especialmente por el hecho de que se entregaron fondos a Lazarito presuntamente para facilitar su huida o evitar su captura.
Tolentino también exigió que se investigue a un ciudadano extranjero que habría intervenido para que el nombre del presunto autor quedara fuera del expediente. Señaló, además, que el cambio en la dirección del DICRIM, con la llegada del general Matos Pérez, marcó un punto de inflexión en la investigación, ya que dos oficiales renunciaron por considerar que el caso estaba viciado desde el principio.
