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Las palabras de la madre del pelotero Octavio Dotel al enterarse de perder su hijo

11 de abril de 2025
Octavio Dotel

Santo Domingo, República Dominicana. La mañana del viernes, la parroquia Jesús Maestro se llenó de oración, lágrimas y abrazos apretados.

En medio de la misa en honor a las víctimas del trágico colapso en la discoteca Jet Set, una figura llamó la atención de todos: María Magdalena Díaz, madre del exlanzador de Grandes Ligas Octavio Dotel, quien perdió la vida aquella madrugada del martes.

Vestida de luto, pero aferrada a su fe, María regresó al país desde una peregrinación espiritual en Israel, un viaje que inició el 29 de marzo y que no pudo concluir.

Mientras recorría tierras sagradas buscando renovar su bautismo y recibir guía divina, recibió la noticia que más temía: su hijo estaba internado en cuidados intensivos tras el derrumbe en el Jet Set.

Sus hermanos de fe relatan que, al enterarse de la tragedia, lo único que pudo pronunciar fue: “Ay, mi hijo”, aun sin confirmar si Octavio había estado presente aquella noche fatídica. Su corazón, sin embargo, presintió lo peor. Y no se equivocaba.

El dolor que María intentaba aliviar en Jerusalén terminó envolviéndola en su propia tierra, donde la fe y el dolor se entrelazan en cada paso.

Octavio, quien era conocido por acudir a los tradicionales “lunes de merengue” en la discoteca, había decidido ir aquel día para acompañar a su amigo Rubby Pérez, también víctima del colapso.

A las 10:08 de la mañana, la misa concluyó entre notas de la canción “Yo te extrañaré” de Tercer Cielo. Mientras la melodía se elevaba por los techos de la parroquia, María, abrazada por sus compañeros de oración, se desplomó en llanto.

Sus lágrimas no solo hablaban de pérdida, sino de una fe quebrantada por la ausencia física de quien fue su hijo y orgullo nacional.

Dotel, que se congregaba en el Ministerio Cielos Abiertos bajo la guía del pastor Marcos Yaroide, había participado días antes en el campamento cristiano “Legendarios República Dominicana”.

Según expresó el mismo Yaroide, Octavio se encontraba en un proceso espiritual profundo, y afirmó que “Dios preparó el escenario en la montaña para acogerlo en su santo seno.”

En medio de ese proceso de búsqueda interior, el exlanzador abandonó temporalmente su retiro para apoyar a Rubby Pérez en su presentación del lunes.

Fue un gesto de amistad, entrega y compañerismo que lo llevó al mismo lugar donde su historia se detendría para siempre.

Mientras tanto, su esposa Massiel Dotel no se encontraba en el país durante el suceso. Se hallaba en Nueva York por compromisos personales, y al enterarse, tomó el primer vuelo disponible con escala en Nueva Jersey, desesperada por llegar a su lado.