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Las emotivas palabras con las que la esposa despidió a Octavio Dotel

11 de abril de 2025
Octavio Dotel

Santo Domingo, RD — “Vivió feliz y amó genuinamente.” Así será recordado Octavio Dotel, según las palabras cargadas de fe y gratitud de su esposa, quien, ante la mirada compasiva de decenas de asistentes, ofreció un mensaje íntimo durante el acto fúnebre del exjugador dominicano.

“No tengo mucho que decir. Gracias a todos. Gracias porque yo sé que así como yo lo amo, ustedes también lo aman a él”, expresó con voz serena pero firme, marcando el inicio de un tributo lleno de emotividad.

La escena fue una mezcla de lágrimas, oraciones y recuerdos, donde los presentes hicieron suya la invitación a atesorar lo vivido junto a Octavio.

Con la mirada perdida en el féretro, compartió una reflexión poderosa: “Yo sé que cada uno de ustedes se lleva en su memoria algo especial que vivió con él… Vamos a recordarlo como a él le hubiera gustado que lo recordáramos.”

Ese llamado a la memoria emotiva fue el eje de sus palabras, un intento de mitigar el dolor con el eco de los buenos momentos.

La lápida que guardará sus restos llevará inscrita una frase que resume su esencia: “Vivió feliz y amó genuinamente.”

Con esa línea, su viuda quiso inmortalizar la filosofía de vida que siempre defendió el exbeisbolista. “Así vivió él, fue feliz y brindó mucho amor,” repitió mientras agradecía a Dios por haberle permitido despedirse espiritualmente en paz: “Yo le doy gracias al Señor que tuvo misericordia y esperó que él estuviera listo.”

Durante su intervención, también citó palabras de Ariel, uno de los allegados a Octavio, que reflejan el legado que deja a quienes lo conocieron: “Vivamos plenamente, demos gracias a Dios por las cosas pequeñas y no olvidemos buscarlo en lo secreto.” Fue una invitación directa, sin adornos, a valorar lo sencillo y a prepararse espiritualmente para lo inevitable.

“Yo les invito a buscar de Cristo, a conocer al Señor. Él es quien tiene el control de los tiempos… aunque no entendamos, yo no entiendo nada, pero sé que esta fue la perfecta voluntad de Cristo y yo la acepto”.

Así cerró uno de los momentos más sinceros de la ceremonia, evidenciando la profunda convicción religiosa que la sostenía frente a la partida repentina de su esposo.

Antes de finalizar, agradeció de manera sencilla pero sentida: “Gracias de verdad por todo el amor, por todos los mensajes, por toda la fortaleza, gracias por estar aquí.” Y, en ese último suspiro de despedida, pidió a todos recordar a Octavio con alegría: “Vamos a despedirlo llevándonos los recuerdos lindos que nos dejó. Yo sé que eso es lo que él quisiera, que todos ustedes cuando lo recuerden, sonrían así como él siempre sonreía.”

Nuestro genuino, gracias.