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La relación entre una costarricense y un dominicano que terminó en el Jet Set

13 de abril de 2025
Karla Sánchez Solórzano

Karla Sánchez, de Costa Rica, murió tras el colapso en Jet Set. Su historia refleja el dolor de muchas familias afectadas por la tragedia en Santo Domingo.

Hermana de mi corazón, ya estoy más cerca. Solo espérame.” Con estas palabras llenas de amor y tristeza, Jarumy Sánchez Solórzano se despidió de su hermana Karla, quien se convirtió en la víctima número 226 de la tragedia ocurrida en la discoteca Jet Set en Santo Domingo, República Dominicana.

Karla Sánchez tenía 41 años y era originaria de Desamparados, en Alajuela, Costa Rica. Ella había viajado a República Dominicana junto a su esposo, Pedro Leonardo Cepeda, un ciudadano dominicano.

Ambos estaban de vacaciones, disfrutando unos días de descanso. Pero lo que debía ser una celebración se convirtió en una pesadilla cuando el techo de la discoteca colapsó durante una presentación del cantante de merengue Rubby Pérez.

Karla resultó gravemente herida. Sufrió varios traumas, entre ellos un pulmón colapsado, hemorragias internas y una contusión severa en la columna.

Fue llevada al Hospital Marcelino Vélez Santana, donde permaneció en estado crítico. El viernes fue operada de emergencia, pero su cuerpo no resistió las complicaciones. Falleció en la madrugada del sábado en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital, según informaron fuentes médicas.

El Servicio Nacional de Salud (SNS) confirmó oficialmente el fallecimiento, pero la identidad de Karla fue revelada más tarde por familiares y medios de comunicación en Costa Rica.

Su historia tocó el corazón de miles de personas cuando su hermana Jarumy publicó una imagen de ambas en redes sociales, acompañada de un emotivo mensaje de despedida que reflejaba el profundo dolor de perder a un ser querido de manera tan inesperada.

Pedro Leonardo, el esposo de Karla, también murió en el accidente. Ambos fueron sepultados por los escombros del techo, que según varios testigos, ya mostraba señales de deterioro desde hacía semanas.

Las autoridades han explicado que el techo colapsó por el peso de varios equipos instalados encima, como aires acondicionados, tanques y plantas eléctricas. Estos elementos no contaban con un soporte estructural adecuado, y la falta de mantenimiento habría sido clave en el derrumbe que afectó a más de 400 personas.

El caso de Karla Sánchez pone un rostro a esta tragedia. Vino a descansar, a disfrutar de la música y la alegría, pero encontró la muerte en un lugar que debería haber sido seguro.

Su historia, como la de muchas otras víctimas, ha provocado una gran tristeza no solo en República Dominicana, sino también en Costa Rica y en otros países.

Muchas familias siguen esperando respuestas. La gente exige saber quién fue responsable de esta tragedia y qué se hará para que nunca más ocurra algo similar. El testimonio de Jarumy, lleno de fe, amor y dolor, representa los sentimientos de todos los que han perdido a alguien en este desastre.

Hoy, Karla se suma a la larga lista de personas que ya no están, pero cuya memoria sigue viva en los corazones de sus seres queridos. Su historia quedará como un recordatorio de lo que falló y de la necesidad de justicia.