
«Mami, yo vengo el martes temprano… y hoy todavía te espero». Con esas palabras llenas de nostalgia y dolor, una madre rompió en llanto al recordar el último mensaje de su hija, Nelffisis Calwany Sánchez Brea, quien perdió la vida junto a su esposo, el expelotero Tony Blanco, en el desplome ocurrido en la discoteca Jet Set, en Santo Domingo.
Entre lágrimas, expresó ante la prensa el vacío que ha dejado esta tragedia en su hogar.
La familia no se quedó callada. Asegura que la pérdida fue causada por negligencia y apunta directamente a los administradores del lugar como responsables del colapso que segó dos vidas.
Este martes, los padres de Sánchez Brea acudieron a la Fiscalía del Distrito Nacional para interponer una querella formal, exigiendo una investigación profunda y sanciones reales contra quienes, según ellos, actuaron con total irresponsabilidad.
En sus declaraciones, la madre de la joven no solo lamentó el fallecimiento de su hija, sino también la partida de su yerno, a quien describió como un padre ejemplar.
“Me dejaron huérfano al muchachito Tony Blanco”, dijo entre sollozos, dejando al descubierto el dolor de una abuela que ahora también vela por el bienestar de su nieto.
Mientras tanto, la comunidad se ha volcado en apoyo a la familia, que busca justicia y no venganza, pero sí una respuesta clara. La tragedia en Jet Set ha puesto nuevamente sobre la mesa la urgencia de revisar las condiciones estructurales y legales de los espacios de entretenimiento en el país.
Lo ocurrido no solo deja dolor, sino también un llamado urgente a que no se repita una historia que pudo evitarse.
