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La despedida de varios jóvenes

15 de septiembre de 2026

Santa Marta, Colombia. — Han pasado cinco años, pero en Gaira permanece intacto el recuerdo de una de las jornadas más dolorosas de su historia. Durante septiembre de 2021, seis familias tuvieron que despedir a Camila Romero Troncoso, Elenoir de Jesús Romero Troncoso, Juan Diego Alzate Ordóñez, Laura Valentina de Lima Ordóñez, María Camila Martínez Mendoza y Rafaela Petit, las seis personas que perdieron la v1da tras ser arr0lladas por una camioneta en la Troncal del Caribe.

La tr4gedia ocurrió durante la madrugada del lunes 13 de septiembre de 2021, en el sector de Gaira, Santa Marta.

Siete personas fueron impactadas aquella madrugada.

Seis no lograron sobrevivir.

Un adolescente de 13 años, identificado como Brayan José Añez Faneite, sobrevivió y fue trasladado gravemente h3rido para recibir atención médica.

El hecho provocó tal conmoción que la entonces alcaldesa de Santa Marta, Virna Lizi Johnson Salcedo, declaró oficialmente los días 13 y 14 de septiembre de 2021 como jornadas de duelo y ordenó mantener la bandera distrital a media asta.

Las últimas despedidas llegaron dos días después

El miércoles 15 de septiembre de 2021, Gaira volvió a vestirse de luto.

Ese día se completaron las honras fúnebres de las víctimas que todavía faltaban por sepultar.

Una de las despedidas más recordadas fue la de María Camila Martínez Mendoza, de 24 años.

Familiares, amigos y allegados caminaron por las calles de Gaira vestidos con camisetas blancas que llevaban estampada la imagen de la joven.

Su féretro fue acompañado por la comunidad hasta el cementerio de Gaira, donde finalmente recibió sepultura.

Durante aquella misma jornada también fueron sepultados los hermanos Camila Romero Troncoso y Elenoir de Jesús Romero Troncoso, así como Juan Diego Alzate Ordóñez y Laura Valentina de Lima Ordóñez.

Rafaela Petit había sido sepultada un día antes, el martes 14 de septiembre.

Con aquellas últimas honras fúnebres, Gaira completó la dolorosa despedida de las seis personas que habían perdido la v1da en la Troncal del Caribe.

Dos hermanos partieron juntos

Entre las seis víctimas estaban Camila Romero Troncoso y Elenoir de Jesús Romero Troncoso.

Elenoir tenía apenas 17 años.

Familiares contaron posteriormente que estudiaba en el Liceo del Sur y soñaba con convertirse algún día en abogado. También tenía interés en estudiar criminalística.

Era hijo de Jair Romero y Yomaira Troncoso y formaba parte de una familia de cuatro hermanos.

Camila, su hermana, también tenía numerosos proyectos pendientes.

Reportes posteriores de familiares señalaron que tenía 18 años, cursaba su último año de bachillerato y quería convertirse en enfermera. Además, era madre de una niña pequeña.

Padres que aquella madrugada perdieron no a uno, sino a dos de sus hijos, y que posteriormente tuvieron que acompañarlos juntos en su última despedida.

Juan Diego y Laura Valentina tenían toda una vida por delante

También estaba Juan Diego Alzate Ordóñez, de apenas 17 años.

Junto a él perdió la v1da Laura Valentina de Lima Ordóñez, de 18 años.

Familiares de Laura contaron posteriormente que estudiaba en el colegio Camilo Torres y tenía entre sus sueños convertirse en policía.

Juan Diego, por su parte, fue recordado por personas cercanas por su relación con el fútbol y especialmente por su desempeño como arquero.

Dos jóvenes que todavía estaban construyendo los planes de lo que querían hacer con sus vidas.

María Camila tenía 24 años

María Camila Martínez Mendoza era la mayor de varios de los jóvenes del grupo.

Tenía 24 años y trabajaba en un hotel, según información posteriormente aportada por sus familiares.

Residía en el sector La Quemada, en Gaira.

Su despedida quedó entre las imágenes más recordadas de aquellos días.

Familiares y amigos caminaron vestidos de blanco mientras acompañaban su féretro por las mismas calles de la comunidad que la había visto crecer.

Rafaela había llegado desde Venezuela buscando nuevas oportunidades

La sexta víctima fue Rafaela Petit, identificada posteriormente en diferentes reportes como Rafaela Josefina Petit Faneite.

Tenía aproximadamente 30 años, era venezolana y residía desde hacía varios años en Gaira.

Trabajaba en una panadería y era madre de tres hijos, de acuerdo con testimonios de familiares recopilados posteriormente.

Había llegado a Colombia buscando nuevas oportunidades para ella y su familia.

Su sobrino, Brayan José Añez Faneite, fue precisamente el único sobreviviente del grupo impactado aquella madrugada.

Un conductor terminó condenado

La camioneta involucrada era conducida por el empresario Enrique Rafael Vives Caballero.

Las investigaciones establecieron que conducía bajo los efectos del alcohol; los primeros informes policiales registraron grado dos de alcoholemia.

El proceso judicial continuó después de las despedidas y Vives Caballero terminó condenado por h0micidio culposo agravado y l3siones personales culposas.

Pero para las familias ninguna sentencia podía cambiar lo ocurrido durante aquellos segundos sobre la Troncal del Caribe.

Gaira decidió que sus nombres no serían olvidados

Con el paso del tiempo surgieron homenajes para mantener viva la memoria de las seis víctimas.

Al cumplirse el primer aniversario, familiares y amigos realizaron una caminata siguiendo simbólicamente sus últimos pasos.

Después llegaron una velatón, una eucaristía, globos blancos, cartas, música y luces dirigidas hacia el cielo.

Era una manera de repetir seis nombres que Gaira se negaba a permitir que desaparecieran:

Camila Romero Troncoso.
Elenoir de Jesús Romero Troncoso.
Juan Diego Alzate Ordóñez.
Laura Valentina de Lima Ordóñez.
María Camila Martínez Mendoza.
Rafaela Petit.

Este septiembre de 2026 marca cinco años desde aquella madrugada.

Cinco años desde el at4que vial que cambió para siempre a seis familias.

Cinco años desde que Gaira comenzó a utilizar el recuerdo como una forma de exigir que una historia semejante nunca vuelva a repetirse.

Porque detrás de aquella noticia no quedaron solamente seis víctimas.

Quedaron padres, hermanos, hijos, amigos y una comunidad completa que todavía recuerda el momento en que acompañó los féretros por sus calles.