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La Defensa Civil sobre Sheilin Vizcaíno

16 de mayo de 2025

En medio de un ambiente marcado por la angustia y la incertidumbre, el barrio Lavapié vivió horas intensas tras las lluvias del jueves, cuando una niña de 13 años fue arrastrada por una cañada hasta el interior de una alcantarilla.

Los equipos de rescate, a pesar de los señalamientos por supuesta inacción, no detuvieron en ningún momento su labor. Así lo aseguró uno de los responsables del operativo, quien dejó claro que si bien la entrada directa se detuvo temporalmente, nunca se abandonó la búsqueda.

La decisión de pausar el ingreso al drenaje fue motivada por las condiciones climáticas que ponían en riesgo a todos los involucrados. Las lluvias intermitentes aumentaban la posibilidad de deslizamientos, por lo que se optó por resguardar la integridad tanto de los voluntarios como de la propia niña.

Las críticas de algunos vecinos se hicieron sentir, pero desde el equipo de emergencia se explicó que cada paso dado buscaba evitar una tragedia aún mayor, como señaló el jefe operativo al advertir que “no se trata solo de rescatar, sino de no perder a otro en el intento”.

El momento más tenso ocurrió cuando dejó de escucharse la voz de la menor desde dentro del túnel. Se temió que estuviera inconsciente o en letargo, lo cual aumentó la presión sobre los equipos que, sin detenerse, avanzaron más de 150 pies dentro del drenaje.

Gracias a la coordinación entre la Defensa Civil, Cruz Roja, 9-1-1, Bomberos y Policía Nacional, se mantuvo la esperanza y finalmente se logró ubicar a la joven. Uno de los testigos captó el instante exacto en que la niña, con lo último de sus fuerzas, extendió su mano desde el interior de la alcantarilla, lo que permitió a los rescatistas sacarla de inmediato.

El rescate, ejecutado cerca de la medianoche, fue recibido entre aplausos, lágrimas y gritos de alivio por los residentes del sector.

La menor fue trasladada al Centro Médico Constitución (Cemeco), donde se determinó que solo presentaba un golpe en la frente y estaba fuera de peligro, acompañada por sus padres. Aunque los equipos actuaron bajo condiciones difíciles, incluyendo el temor de nuevos derrumbes durante la noche, sus esfuerzos no pasaron desapercibidos. “Nuestros voluntarios también sienten, también sufren”, expresó entre emociones el director del operativo, al referirse a las muestras de apoyo recibidas tras las críticas.