
La búsqueda de Azriel López, un niño dominicano de 4 años que desapareció en el río Merrimack el pasado Sábado Santo, mantiene en vilo a la comunidad de Lowell, Massachusetts.
Han transcurrido cuatro días desde que el pequeño, diagnosticado con autismo, fue arrastrado por la corriente mientras jugaba cerca del agua.
La angustia crece a medida que los equipos de rescate intensifican sus esfuerzos para dar con su paradero.
Desde el lunes, se han desplegado buzos, unidades acuáticas especializadas y un helicóptero estatal para rastrear el área. No obstante, las condiciones del río han complicado la operación debido a la baja visibilidad y las rocas en el lecho.
Las autoridades han pedido a los residentes mantenerse alejados de las zonas de búsqueda, mientras se incrementan los recursos en el lugar para agilizar el proceso.
El último avistamiento de Azriel fue a las 5:44 p.m. del sábado, cuando una llamada al 911 alertó sobre su caída en el Canal Occidental.
Según Sumelky Echavarría, amiga de la familia, la madre intentó alcanzarlo, pero la rapidez del incidente hizo imposible evitar la tragedia. En ese momento, la madre también cuidaba a otros dos hijos pequeños, lo que limitó su capacidad de reacción.
Los familiares, visiblemente afectados, mantienen la esperanza de encontrar al niño. Joan López, padre de Azriel, expresó que confían en Dios para recuperar el cuerpo de su hijo.
Las autoridades han asegurado que seguirán trabajando incansablemente hasta obtener respuestas, mientras la comunidad se mantiene solidaria en este difícil momento.
