
Alcides Acosta recuerda entre lágrimas su última charla con su hermano Edwin antes de la tragedia en la discoteca Jet Set en Santo Domingo.
Santo Domingo – La tragedia del Jet Set dejó un vacío enorme en muchas familias dominicanas, y uno de los testimonios más dolorosos es el de Alcides Acosta, quien perdió a su hermano Edwin y a su cuñada Isamal durante el colapso del techo en la conocida discoteca.
Su historia ha tocado el corazón de miles de personas que siguen de cerca lo ocurrido. Con la voz entrecortada y los ojos llenos de lágrimas, Alcides compartió la última conversación que tuvo con Edwin, apenas unos minutos antes del accidente.
“Le dije que no fuera… no sé por qué, pero le dije eso. Y aún no puedo creer que esa fue nuestra última conversación”, contó, dejando ver el profundo dolor que siente desde aquella noche.
Esa intuición, ese presentimiento inexplicable que tuvo, lo persigue desde entonces. Cuando supo que algo terrible había pasado en el Jet Set, su primera preocupación fue para los hijos pequeños de su hermano.
“Lo primero que me llegó a la mente fueron sus niños. ¿Qué va a ser de ellos sin su papá? Sin su mamá?”, expresó con un nudo en la garganta.
Alcides no solo perdió a un hermano; perdió también a su compañero de vida. “Él era todo para mí. No era solo mi hermano, era mi mejor amigo, mi compañero de trabajo… mi otra mitad”, dijo con el corazón en la mano.
Sus palabras reflejan no solo la tristeza de una pérdida familiar, sino el vacío que deja alguien que era parte fundamental de su día a día.
Mientras las autoridades siguen investigando lo ocurrido y prometen respuestas claras sobre las causas del colapso, el testimonio de Alcides es uno de muchos que muestran el impacto real y humano que dejó esta tragedia.
No se trata solo de números o estadísticas, sino de personas, familias y sueños que quedaron rotos en una noche que debía ser de celebración.
“Yo solo espero que esto no quede impune… que se haga justicia y que se honre la memoria de todos los que se fueron esa noche”, concluyó Alcides, mientras abrazaba una foto de su hermano Edwin con la esperanza de que su historia no sea olvidada.
Este relato, como muchos otros que han surgido desde aquel día, sigue recordando al país la importancia de buscar la verdad, rendir homenaje a las víctimas y no dejar que el dolor de tantas familias quede en el silencio.
