
tras el desplome ocurrido en un centro nocturno de la capital. Fabio Ramírez Sánchez, quien quedó a cargo de tres niños pequeños, vio truncada su cotidianidad luego de que su esposa, Yomairi Maribel Taveras, perdiera la vida durante el derrumbe en la discoteca donde disfrutaba de una presentación artística.
La noche del 7 de abril, Yomairi había asistido al evento aprovechando una visita personal a Santo Domingo. Durante la madrugada del día siguiente, el colapso del techo cobró la vida de decenas de personas, entre ellas la suya, dejando a Fabio con el peso del luto y la crianza en solitario de sus hijos de 8, 5 y casi 3 años.
Con el dolor aún fresco, Ramírez intentó recuperar las pertenencias de su esposa, pero denunció que no todas le fueron entregadas por las autoridades, lo que ha añadido frustración a su duelo. Aunque no especificó qué objetos faltaban, expresó su descontento con el manejo del proceso.
La investigación sobre el hecho sigue en marcha por parte de los organismos competentes, mientras casos como el de Fabio reflejan las secuelas más humanas de una tragedia que va mucho más allá de los escombros.
