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El caso de José Rafael Llenas Aybar

5 de mayo de 2025

En el corazón de una sociedad que aún no logra olvidar, el recuerdo de un niño de doce años sigue presente como herida abierta. Cada 3 de mayo, el nombre de José Rafael Llenas Aybar regresa con fuerza, recordando uno de los crímenes más estremecedores en la historia reciente de República Dominicana.

Aquella tarde de 1996 parecía una salida inocente. Se le había prometido un paseo para ver motocicletas, pero la realidad era muy distinta. Su primo, Mario José Redondo Llenas, y su cómplice, Juan Manuel Moliné Rodríguez, tenían otros planes.

Lo engañaron, lo ataron, lo metieron en un baúl y lo llevaron hasta el arroyo Lebrón, donde la crueldad se impuso: José Rafael recibió 32 puñaladas, la mayoría dirigidas a su espalda y nuca. Mientras uno lo sujetaba, el otro ejecutaba el ataque.

En un intento por encubrir la verdad, los asesinos simularon preocupación y llamaron a la madre del niño, asegurándole que lo habían dejado en la Plaza Bolera. Pero el menor nunca apareció allí.

Desesperada, Ileana Aybar inició una búsqueda incesante por supermercados, casas y calles. Mientras tanto, uno de los culpables fingía ayudarla, sabiendo que el pequeño ya estaba sin vida.

La escena final fue descubierta al día siguiente, cuando campesinos hallaron el cuerpo en un arroyo de Pedro Brand, atado con cinta adhesiva. En su mano, un papel con un número telefónico llevó hasta Kimberlyn Caldas Giráldez, pareja de Moliné, lo que precipitó las confesiones.

La investigación avanzó, y aunque Redondo intentó involucrar a Martín y Luis Palmas, familiares de una embajadora argentina, esa conexión jamás fue probada. Moliné negó la acusación.

Ambos fueron condenados: 30 años para Redondo, 20 para Moliné, quien fue liberado en 2016. Redondo aún permanece en prisión, estudiando Derecho, con su sentencia vigente hasta 2026.