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“Dos meses sin ustedes”: padre recuerda a su esposa, su hijo y la bebé que esperaban tras el terremoto de Venezuela

28 de agosto de 2026

La Guaira, Venezuela.— Cuando se cumplen dos meses de los devastadores terremotos que golpearon Venezuela el 24 de junio de 2026, las historias personales de quienes perdieron a sus seres queridos continúan mostrando la dimensión humana de una de las mayores tr4g3d14s recientes del país.

Entre los testimonios difundidos se encuentra el de un padre que recordó públicamente a su esposa Ana, a su hijo Isaac, de cuatro años, y a Susana, la bebé que la pareja esperaba y que se encontraba en el octavo mes de gestación.

En un mensaje cargado de nostalgia, el hombre recordó las risas de Isaac, los momentos compartidos junto a Ana y la ilusión familiar por recibir próximamente a Susana.

“Dos meses sin ustedes, mi vida entera”, escribió al recordar a su familia.

La familia se encontraba en La Guaira, uno de los estados más duramente afectados por los terremotos del 24 de junio. Aquella tarde, dos fuertes movimientos sísmicos separados por menos de un minuto provocaron el colapso de numerosos edificios y dejaron comunidades enteras entre escombros.

Informes internacionales sitúan los dos movimientos principales alrededor de las 6:04 de la tarde, con magnitudes aproximadas de 7.2 y 7.5, respectivamente. La Guaira quedó convertida en una de las zonas de mayor destrucción.

Dos meses después, el impacto continúa siendo visible. Miles de familias siguen enfrentando la pérdida de viviendas, pertenencias y seres queridos, mientras avanzan lentamente los trabajos de recuperación y reconstrucción.

Para este padre, sin embargo, la fecha representa algo todavía más personal: dos meses desde que perdió a la mujer con quien compartía su vida, a su pequeño hijo y a la hija que estaban esperando.

En su mensaje aseguró que continúa pidiendo a Dios fuerzas para afrontar el dolor, honrar los recuerdos construidos junto a su familia y aprender a continuar después de una pérdida que transformó completamente su vida.

También expresó su esperanza de que algún día pueda volver a encontrarse con ellos, una convicción espiritual que, según sus propias palabras, le permite mantenerse en pie.

Aunque los nombres Ana, Isaac y Susana aparecen en el testimonio difundido sobre esta familia, no se encontraron fuentes públicas suficientemente sólidas que permitan confirmar sus apellidos ni el nombre completo del padre. Por esa razón, no resulta responsable agregar identidades que no hayan sido verificadas.

Lo que sí está ampliamente documentado es la magnitud de la catástrofe ocurrida el 24 de junio y el enorme impacto que dejó particularmente en La Guaira, donde numerosas familias continúan atravesando procesos de duelo.

A dos meses de aquella tarde, el mensaje dedicado a Ana, Isaac y Susana se suma a cientos de historias de familias venezolanas que intentan reconstruir sus vidas después del desastre.

Para este padre, sus recuerdos permanecen unidos a los pequeños momentos cotidianos que compartieron: la sonrisa de Isaac, la compañía de Ana y la ilusión por conocer a Susana, la hija que esperaban recibir pocas semanas después.

Dos meses han pasado desde el terremoto, pero para quienes perdieron a toda una familia, el calendario apenas puede medir la dimensión de la ausencia.