
Santo Domingo.– La capital dominicana fue escenario este domingo de una despedida solemne y multitudinaria al ingeniero Ramón Alburquerque Ramírez, figura clave del pensamiento político y académico nacional.
Cuyos restos fueron sepultados en el Jardín Memorial tras una serie de actos que recorrieron instituciones emblemáticas de la vida democrática del país.
El homenaje póstumo incluyó paradas en la Liga Municipal Dominicana, el Congreso Nacional y la Casa Nacional del Partido Revolucionario Moderno, espacios donde se resaltó la impronta institucional del exministro y ex presidente del Senado, fallecido el viernes a los 76 años tras enfrentar quebrantos de salud.
En la Liga Municipal Dominicana, Víctor D’Aza evocó el episodio de 1999 que colocó a Alburquerque en el centro de una crisis institucional, subrayando su determinación para preservar el funcionamiento del Congreso en un contexto de alta tensión política.
El dirigente reconoció que aquel momento fue interpretado con dureza en su tiempo y ofreció disculpas póstumas por las críticas recibidas, reivindicando la firmeza democrática del homenajeado.
Durante el acto en el Congreso Nacional, el presidente del Senado, Ricardo de los Santos, destacó la capacidad intelectual de Alburquerque y su influencia en la formación de criterios sobre políticas públicas.
Lo describió como un referente del debate de ideas, con una vocación permanente por el estudio y la argumentación rigurosa.
En la Casa Nacional del PRM, José Ignacio Paliza resaltó la dimensión humana del dirigente y rechazó calificativos que lo encasillaban como una figura de temperamento duro.
Paliza lo definió como un hombre sensible, cercano a la naturaleza, la poesía y la música, y profundamente comprometido con el fortalecimiento institucional.
El componente familiar aportó uno de los momentos más emotivos de la jornada. Mónica Alburquerque, hija del dirigente, compartió recuerdos íntimos y presentó el libro que su padre le dedicó, Me duele perder la ingenuidad de tu niñez, obra en la que reflexiona sobre valores humanos y sociales.
Recordó, además, las enseñanzas transmitidas en el seno familiar y el respeto inculcado por los mayores, en especial por su abuela Emelinda Ramón.
Su nieta Natalia Alburquerque también ofreció palabras que subrayaron el legado ético del académico.
En el plano político, Jesús “Chu” Vásquez contextualizó el rol de Alburquerque en momentos decisivos de la historia reciente, mientras Milagros Ortiz Bosch y Ginette Bournigal destacaron su coherencia y defensa constante del Estado de derecho.
La despedida concluyó entre aplausos sobrios y un silencio respetuoso que acompañó el sepelio, reflejo del reconocimiento colectivo a una vida dedicada al servicio público, al pensamiento crítico y a la democracia dominicana.
Legisladores, dirigentes del PRM y ciudadanos acompañaron a la familia Alburquerque, sellando un adiós que honró la trayectoria y el legado de Ramón Alburquerque Ramírez.
