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Caso Albert Aracena: investigan compra de cinco sacos de cal mientras surgen nuevas versiones sobre lo ocurrido dentro de piscina en Moca

31 de agosto de 2026

Moca, Espaillat.– La investigación por la mu3rt3 de Albert de Jesús Aracena Núñez continúa revelando nuevos elementos mientras el Ministerio Público intenta reconstruir qué sucedió después de que el hombre fuera visto por última vez el 4 de agosto de 2026 en un establecimiento de la comunidad de Hincha, Moca.

El caso, que comenzó como una investigación por d3saparición, cambió después de que el cu3rpo de Albert fuera localizado el 25 de agosto, tras aproximadamente 21 días de búsqueda, enterrado en una zona de matorrales de La Chancleta, en Moca.

Entre las personas investigadas se encuentra Iván Arias Espinosa, identificado como propietario del establecimiento relacionado con el caso.

También figura una hermana de Iván. En publicaciones que citan la solicitud de medida de coerción aparece identificada como Yosilda Altagracia Báez Espinosa, aunque otras fuentes periodísticas han publicado variantes de su nombre. Esa discrepancia debe mantenerse presente hasta que la documentación judicial definitiva permita establecer de manera inequívoca su identidad completa.

Uno de los elementos que el Ministerio Público considera relevante es una compra realizada el 5 de agosto, apenas un día después de que Albert fuera visto por última vez.

Según informaciones que citan el expediente, se adquirieron cinco sacos de cal en el Centro Electro Ferretería Consuegra.

La operación habría quedado registrada mediante la factura número 464358.

La Fiscalía incorpora esa compra dentro de su teoría investigativa sobre las actuaciones realizadas después de la d3saparición de Albert. No obstante, corresponde al Ministerio Público demostrar judicialmente quién realizó la compra, con qué propósito y qué relación tuvo, si alguna, con el posterior ocultamiento del cu3rpo.

En medio de las investigaciones también han comenzado a circular versiones sobre lo que supuestamente ocurrió dentro del establecimiento.

El comunicador Hansel García presentó durante un programa una reconstrucción según la cual Albert habría tenido una confrontación antes de perder la v1da.

Esa versión sostiene que Iván Arias Espinosa supuestamente habría intentado neutralizarlo sujetándolo por el cuello y que posteriormente se habrían realizado diferentes acciones para esconder lo ocurrido.

La misma narración periodística asegura que el cu3rpo habría sido colocado posteriormente en la piscina para aparentar un ahogamiento y que después habría sido trasladado a un freezer.

Ninguna de esas afirmaciones puede presentarse actualmente como un hecho judicialmente comprobado.

La información forense divulgada oficialmente apunta en otra dirección: el resultado preliminar de la autopsia establece asfixia por inmersión como causa de la mu3rt3.

El fiscal titular de Espaillat, Yorelbin Rivas, confirmó ese resultado y enfatizó que es preliminar y que las investigaciones continúan para establecer las circunstancias exactas en las que Albert terminó en el agua.

De acuerdo con la versión atribuida a los propietarios, Albert se habría ahogado accidentalmente en la piscina.

Posteriormente, ante el temor de que el establecimiento fuera cerrado y de enfrentar consecuencias por lo sucedido, su cu3rpo habría sido ocultado.

El fiscal Yorelbin Rivas manifestó públicamente que esa explicación no resulta convincente para las autoridades y que todavía existen interrogantes que deben ser respondidas mediante la investigación.

Precisamente uno de los puntos centrales del expediente es lo ocurrido después de la mu3rt3.

Las autoridades investigan cómo el cu3rpo terminó enterrado en La Chancleta, quiénes participaron en su traslado y ocultamiento y cuál fue el papel individual de cada una de las personas mencionadas.

El lugar donde finalmente fue localizado Albert habría sido establecido después de que una persona relacionada con el ocultamiento ofreciera información a los investigadores.

El cu3rpo se encontraba dentro de un hoyo profundo y diferentes reportes señalan que había sido cubierto con cal.

Otro nombre que aparece dentro de las informaciones del expediente es el de un ciudadano haitiano identificado públicamente como “Elvi”.

Según las publicaciones que citan la solicitud de coerción, esta persona no había sido localizada y las autoridades intentaban establecer su participación en los acontecimientos investigados.

En versiones periodísticas su nombre también aparece como Elvis, pero hasta ahora no se ha divulgado de manera fiable su identidad completa.

Por esa razón, no debe asignársele un apellido ni una identidad adicional sin confirmación oficial.

Durante las indagatorias también han sido mencionados trabajadores del establecimiento.

Entre los nombres difundidos se encuentran Ana Delia García Crisóstomo, señalada como trabajadora del área de cocina, y Gemaury Deyanira Crisóstomo, identificada como cajera.

Las versiones difundidas indican que Ana Delia supuestamente no estaba trabajando el día de los acontecimientos y que otras personas habrían asumido funciones dentro de la cocina.

Sin embargo, no encontré documentación oficial pública que señale a Ana Delia García Crisóstomo o Gemaury Deyanira Crisóstomo como imputadas por la mu3rt3 u ocultamiento de Albert.

Por ello, su condición de trabajadoras o personas entrevistadas durante una investigación no debe confundirse con responsabilidad penal.

También se ha hablado de otras dos trabajadoras haitianas dedicadas a labores de limpieza, pero sus nombres completos no han sido divulgados públicamente de manera verificable.

El Ministerio Público continúa determinando quiénes se encontraban dentro del establecimiento durante las últimas horas conocidas de Albert y qué información puede aportar cada persona.

Mientras tanto, Iván Arias Espinosa permanece como una de las figuras centrales de la investigación.

El expediente deberá determinar no solamente qué conocimiento tenía sobre lo ocurrido, sino también si participó en el posterior traslado y ocultamiento del cu3rpo.

Las afirmaciones específicas difundidas por Hansel García —incluyendo el supuesto agarre por el cuello, la colocación del cu3rpo en la piscina, su posterior traslado hasta un freezer y la utilización de cal dentro de ese equipo— deben considerarse una reconstrucción periodística pendiente de demostración, no una conclusión oficial de la Fiscalía.

La existencia de una compra de cinco sacos de cal, en cambio, sí aparece entre los elementos atribuidos al expediente del Ministerio Público.

El caso continuará ahora en los tribunales.

El conocimiento de la medida de coerción contra las personas sometidas fue aplazado para el viernes 4 de septiembre, mientras las defensas estudian el expediente presentado por el Ministerio Público.

Hasta entonces continuarán las diligencias dirigidas a establecer la participación individual de cada persona y determinar si existen otros involucrados.

Los nombres que han surgido públicamente en las diferentes vertientes de la investigación son Albert de Jesús Aracena Núñez, como víctima; Iván Arias Espinosa, propietario investigado; Yosilda Altagracia Báez Espinosa, nombre publicado en reportes que citan la solicitud de coerción; el ciudadano haitiano conocido como “Elvi” o “Elvis”; Ana Delia García Crisóstomo y Gemaury Deyanira Crisóstomo, mencionadas como trabajadoras; Yorelbin Rivas, fiscal titular de Espaillat; y Hansel García, comunicador que ha divulgado una de las reconstrucciones periodísticas sobre lo sucedido.

Por ahora, el punto confirmado por el informe forense preliminar es que Albert de Jesús Aracena Núñez perdió la v1da por asfixia por inmersión.

Lo que todavía intenta establecer el Ministerio Público es cómo ocurrió esa inmersión, quiénes estaban presentes, por qué posteriormente fue ocultado el cu3rpo, quiénes participaron en ese ocultamiento y cuál fue el propósito de la compra de los cinco sacos de cal.

Hasta que esas interrogantes sean resueltas mediante evidencias y decisiones judiciales, las personas investigadas conservan su presunción de inocencia.

Iván Ismael Arias Espinosa y Josilda Altagracia Báez Espinosa
Iván, dueño del establecimiento
Factura de la cal