
Katmandú, Nepal.— La magnitud de la catástrofe que golpeó la frontera entre Nepal y el Tíbet continúa aumentando mientras cientos de familias alrededor del mundo buscan desesperadamente información sobre familiares que desaparecieron después de las devastadoras inundaciones repentinas del miércoles 26 de agosto de 2026.
Lo que comenzó como una emergencia concentrada en comunidades próximas a los ríos Bhote Koshi y Trishuli se ha convertido en una crisis internacional.
Las últimas cifras disponibles este sábado 29 de agosto sitúan en alrededor de 2,478 las personas que continúan d3s4p4r3c1d4s, mientras el número de f4ll3c1d0s supera los 600.
Las cifras siguen siendo provisionales y han cambiado constantemente a medida que los equipos de rescate consiguen ingresar a comunidades que permanecieron aisladas.
Entre los d3s4p4r3c1d0s existen cientos de extranjeros procedentes de más de 30 países.
Los primeros registros del Nepal Tourism Board contabilizaban 517 extranjeros d3s4p4r3c1d0s solamente en Nepal, incluyendo 178 ciudadanos de India, 65 estadounidenses, 53 ucranianos, 51 malasios, 35 australianos, 33 británicos y 25 canadienses.
Sin embargo, diferentes gobiernos actualizaron posteriormente sus propios registros. Estados Unidos informó que alrededor de 90 estadounidenses permanecían sin localizar, mientras Australia elevó este sábado a 41 la cantidad de sus ciudadanos d3s4p4r3c1d0s.
En territorio chino, las autoridades habían informado que 260 extranjeros figuraban entre 558 personas sin localizar.
Detrás de cada cifra existe una familia esperando una llamada.
Una de las historias que ha causado mayor preocupación es la de Rashi Shashidharan, una estadounidense de apenas 14 años, residente en Nueva York.
Rashi viajaba acompañada por su madre, Rekha Shashidharan, durante una peregrinación hindú.
Ambas pasaron varios días en Katmandú adaptándose a la altitud antes de continuar hacia la región posteriormente devastada.
El tío de Rashi, Shekhar Agrawal, habló con ellas alrededor de las 7:30 de la mañana del miércoles, poco más de una hora antes de que las inundaciones golpearan.
Desde entonces, no ha vuelto a tener comunicación con su hermana y su sobrina.
La adolescente cursaba octavo grado y, según su familia, estaba especialmente emocionada por realizar el viaje. Inicialmente tenía previsto hacerlo sin su madre, pero Rekha decidió acompañarla para evitar que viajara sola.
Australia enfrenta una situación igualmente angustiante.
Entre los d3s4p4r3c1d0s se encuentra una familia completa de Sídney: Shylaja Muralitharan, de 42 años; su esposo Chandrasekaran Muralitharan, de 47; y sus hijos Ashwin Muralitharan, de 14, y Aarush Muralitharan, de 11 años.
Reportes iniciales situaron incorrectamente a uno de los niños en 12 años. Las actualizaciones australianas más recientes identifican a Ashwin con 14 y Aarush con 11.
Los cuatro viajaban como parte de un grupo turístico cuando ocurrió la catástrofe.
También continúa sin ser localizado el australiano Michael Ryan Keats, quien había viajado para realizar una peregrinación al Monte Kailash.
Su hermana, Karen Hayley, ha encabezado públicamente los pedidos de información y mantiene la esperanza de que Michael haya logrado sobrevivir.
Otro australiano d3s4p4r3c1d0 es Karan Bhardwaj, miembro de las Fuerzas de Defensa de Australia y residente en Brisbane.
Entre otros australianos identificados públicamente figuran Sumi Adhikari, Narayan Panthi, Uday Shivamurthy y Kripa Shivamurthy.
Uday y Kripa, residentes en Sídney, realizaban una peregrinación de aproximadamente tres semanas al Monte Kailash.
Su sobrina, Navya Nataraj, explicó que la pareja se encontraba esperando para cruzar el puesto migratorio desde China hacia Nepal aproximadamente a las 9:05 de la mañana.
La catástrofe ocurrió apenas minutos después.
Estados Unidos también tiene numerosas familias esperando respuestas.
Radhika Sharma busca a sus padres, Ramesh Sharma y Neelam Sharma, quienes participaban en una peregrinación religiosa.
El operador turístico consiguió comunicarse por última vez con el grupo durante la mañana del miércoles, después de que los viajeros alcanzaran la frontera con el Tíbet.
Desde entonces, Radhika no ha recibido noticias de sus padres.
También permanecen entre las personas buscadas varios miembros de una familia con ciudadanía canadiense o estadounidense: Umesh Kumar; su hija Akanksha; el esposo de ella, Ishan; y la madre de Ishan, Shilpa.
Otra estadounidense cuya familia busca desesperadamente es Jiwan Jyoti, quien se encontraba viajando por la región y perdió contacto poco antes de que las aguas destruyeran sectores próximos a su hotel.
Además, Deepak Ahuja, de 60 años, y su esposa Madhu Ahuja, de 57, residentes desde hace más de tres décadas en el área de Dallas-Fort Worth, continúan sin ser localizados después de completar una peregrinación al Monte Kailash.
Sus hijas Shreya Ahuja y Ashna/Aashna Ahuja, junto con otros familiares, mantienen contacto con autoridades y representaciones diplomáticas intentando conseguir información.
La tragedia tampoco afecta únicamente a turistas.
Suman Dahal, de 21 años, ciudadano nepalí que trabajaba para una empresa encargada de transportar peregrinos hacia el Monte Kailash, permanece d3s4p4r3c1d0.
Su hermana Asmita Dahal, residente en Katmandú, dijo que Suman se preparaba para regresar desde Timure, una localidad situada junto al río Trishuli.
La última comunicación entre ambos ocurrió el miércoles.
Además, nueve ciudadanos surcoreanos que trabajaban en un proyecto hidroeléctrico en Nepal fueron incluidos entre las personas no localizadas.
La catástrofe se desencadenó después del colapso de una enorme masa de hielo y roca en una zona de gran altitud, generando una gigantesca avalancha de escombros y posteriormente una corriente de agua, lodo y rocas que descendió violentamente por los valles.
El evento produjo incluso una señal sísmica equivalente aproximadamente a un movimiento de magnitud 5.2, aunque los análisis posteriores determinaron que no se trató de un terremoto convencional.
La corriente destruyó comunidades, carreteras, decenas de puentes y proyectos hidroeléctricos.
Más de 90,000 personas han resultado afectadas directa o indirectamente.
Las operaciones de búsqueda continúan con helicópteros, maquinaria pesada, militares, policías y equipos especializados intentando atravesar enormes acumulaciones de lodo.
Existe además preocupación por lagos temporales formados detrás de barreras naturales de rocas y escombros, debido al riesgo de nuevas inundaciones.
Por esta razón, algunas operaciones han tenido que ser suspendidas temporalmente y posteriormente reanudadas.
A pesar de la magnitud de la destrucción, también se han producido rescates, y las autoridades insisten en que una persona incluida como d3s4p4r3c1d4 no debe considerarse automáticamente f4ll3c1d4.
La destrucción de redes telefónicas, carreteras y electricidad mantiene incomunicadas numerosas comunidades.
Por ahora, familias en Estados Unidos, Australia, Canadá, India, Ucrania, Reino Unido, Malasia, Corea del Sur y muchos otros países continúan esperando.
Entre los nombres públicamente confirmados dentro de esa búsqueda internacional se encuentran Rashi Shashidharan, Rekha Shashidharan, Ramesh Sharma, Neelam Sharma, Deepak Ahuja, Madhu Ahuja, Umesh Kumar, Akanksha, Ishan, Shilpa, Jiwan Jyoti, Shylaja Muralitharan, Chandrasekaran Muralitharan, Ashwin Muralitharan, Aarush Muralitharan, Michael Ryan Keats, Karan Bhardwaj, Sumi Adhikari, Narayan Panthi, Uday Shivamurthy, Kripa Shivamurthy y Suman Dahal.
No representan a todos los d3s4p4r3c1d0s. Son únicamente algunos de aquellos cuyos nombres han sido divulgados públicamente y confirmados por familiares, autoridades o medios confiables.
Mientras los equipos continúan recorriendo las comunidades destruidas junto al río Trishuli y la frontera entre Nepal y China, miles de familiares permanecen pendientes de sus teléfonos.
Para ellos, las cifras de esta catástrofe no son estadísticas: cada número representa un nombre, una fotografía y una persona a la que todavía esperan encontrar con v1d4.




