
Un colapso inesperado en la madrugada del 8 de abril sacudió Santo Domingo, cuando el techo del centro nocturno Jet Set se desplomó durante un concierto, dejando un saldo trágico de 233 personas fallecidas.
Entre ellas, los hermanos Severino: Scarly, Diego Armando y Marianni, tres jóvenes que eran el orgullo y el corazón de su familia.
Esta familia, que llevaba 35 años unida, vio cómo sus vidas cambiaron para siempre aquella noche. Scarly, de 31 años, era la mayor y conocida por su alegría y perfeccionismo; Diego, de 27, era un emprendedor incansable; y Marianni, de 23, estudiaba y soñaba con su propio negocio.
Los tres residían con sus padres y eran reconocidos en sus comunidades por su carácter ejemplar y dedicación.
La tragedia sorprendió cuando los hermanos, que originalmente planeaban llegar más tarde, decidieron adelantarse para celebrar el cumpleaños de Marianni con la música de Rubby Pérez.
Carlos Severino, su padre, recordó el dolor indescriptible de perder primero a Diego y luego buscar durante días a sus hijas con la esperanza de encontrarlas con vida, hasta que la cruel realidad se impuso. El hogar de los Severino, acostumbrado a la alegría y al diálogo constante, quedó en un silencio profundo.
A pesar de la angustia y el vacío, Carlos destacó la fortaleza que la fe y el apoyo de vecinos han brindado a la familia. Sin embargo, lamentó la ausencia de respuestas y acciones legales por parte de las autoridades y los responsables del local, dejando un vacío de justicia.
Con esperanza en una justicia divina, dejó un mensaje claro y sentido para todos: valorar cada instante con los seres queridos porque el tiempo es frágil y la vida impredecible.



