
Santo Domingo, República Dominicana. “Este desconcertante y atroz acontecimiento… deja sin aliento mi alma”, con esas palabras inició su mensaje de duelo el reconocido artista Anthony Santos, al referirse al colapso de la discoteca Jet Set, un hecho que ha dejado una profunda huella en el corazón del país y en la vida personal del intérprete de bachata.
El derrumbe, ocurrido la madrugada del 8 de abril, cobró la vida de 221 personas, según confirmó con voz quebrada el general Juan Manuel Méndez, director del COE, durante una rueda de prensa cargada de dolor.
Entre las víctimas se encontraban Rubby Pérez, ícono del merengue dominicano; Octavio Dotel, exestrella de Grandes Ligas; y Nelsy Cruz, gobernadora de Monte Cristi, a quienes Anthony Santos describió como amigos entrañables, colegas inmortales y símbolos culturales del país.
En su emotiva dedicatoria, Santos confesó que eleva una plegaria a Dios por las pérdidas humanas y pidió fortaleza para los familiares.
“Te extrañaré amigo mío”, expresó, al referirse al pelotero Dotel, recordando su cercanía personal más allá de los reflectores del deporte. Asimismo, calificó a Nelsy Cruz como “una hermana”, subrayando el lazo de afecto que los unía.
Jet Set, una institución del entretenimiento nacional, fue escenario de una presentación musical que atrajo a más de 300 personas.
Mientras el merenguero Rubby Pérez interpretaba uno de sus temas, el techo se desplomó sin previo aviso, generando una tragedia que se ha convertido en la más mortífera en un centro de espectáculos del país en las últimas décadas.
De acuerdo al informe del Ministerio de Salud, la mayoría de las víctimas fallecieron por traumatismos severos, ocasionados por el colapso directo de la estructura sobre la audiencia. Imágenes aéreas captadas por medios locales revelaron un agujero de gran dimensión en el centro del recinto, justo sobre el área donde se encontraba el público.
“Gracias al Altísimo que nos dio las fuerzas para poder llevar esto a cabo”, declaró Méndez, al cerrar oficialmente las labores de rescate. Informó además que 189 personas fueron rescatadas con vida, aunque muchas de ellas permanecen hospitalizadas con diversas lesiones.
El dueño del establecimiento, Antonio Espaillat, afirmó que se mantiene en colaboración directa con las autoridades. “Desde el primer momento hemos brindado cooperación total y transparente”, expresó, mientras se desarrollan las investigaciones sobre las causas estructurales del colapso.
La magnitud del siniestro ha estremecido a toda la nación, generando manifestaciones de duelo en múltiples provincias, como Azua y Monte Cristi, de donde eran oriundas varias de las víctimas.
También se han pronunciado líderes internacionales, como el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, al confirmar que entre los fallecidos había ciudadanos estadounidenses.
A partir de este hecho, el gobierno dominicano mantiene activados los mecanismos de asistencia a los familiares de las víctimas, con presencia de múltiples instituciones estatales que brindan apoyo psicológico, legal y logístico.
Las autoridades no descartan acciones judiciales, mientras se espera el informe técnico final sobre el estado del inmueble.
Anthony Santos, en su despedida, pidió a Dios “vida eterna para las almas que partieron y conformidad para quienes hoy enfrentan el vacío irreparable de la pérdida”. Su mensaje, difundido a través de sus redes, resume el sentir colectivo de una nación que aún intenta entender cómo una noche de música terminó convertida en símbolo de luto nacional.
