
República Dominicana.— Este 23 de agosto de 2026 se cumplen nueve años del día en que Emely Peguero Polanco, una adolescente de 16 años que tenía cinco meses de embarazo, desapareció después de salir de su vivienda junto a quien entonces era su novio, Marlon Martínez. El caso provocó una movilización nacional y posteriormente se convirtió en uno de los cr1m3n3s de mayor repercusión de la historia reciente dominicana.
Existe un detalle importante que debe corregirse respecto a algunas publicaciones que circulan este domingo: Emely desapareció el 23 de agosto de 2017, pero su cuerpo no fue encontrado ese día. El hallazgo ocurrió la noche del 31 de agosto de 2017, ocho días después, en La Guama, municipio Cayetano Germosén, provincia Espaillat.
La adolescente había salido de su hogar después de que Marlon Martínez pasara a buscarla. De acuerdo con los hechos posteriormente establecidos durante el proceso judicial, Emely fue sacada de su vivienda mediante engaño bajo el argumento de realizar gestiones relacionadas con su embarazo.
Cuando la familia perdió comunicación con ella comenzó una intensa búsqueda. Durante aquellos días, el rostro de Emely apareció constantemente en medios de comunicación y redes sociales mientras familiares y ciudadanos exigían respuestas sobre su paradero.
La búsqueda tuvo un desenlace devastador el 31 de agosto. Las autoridades localizaron un cuerpo dentro de un saco colocado en una maleta en La Guama. Posteriormente, familiares reconocieron características físicas y prendas pertenecientes a Emely, mientras el Instituto Nacional de Ciencias Forenses realizó los procedimientos correspondientes.
Entre los familiares que participaron en aquel proceso estuvieron su padre, Genaro Peguero, su hermano Eugenio Peguero y su abuelo Jorge Polanco Mosquea. La familia estuvo representada legalmente durante parte del proceso por el abogado José Martínez Hoepelman.
Las investigaciones terminaron colocando en el centro del expediente a Marlon Martínez y a su madre, Marlin Martínez. La participación de ambos, sin embargo, recibió calificaciones jurídicas diferentes cuando el caso llegó a los tribunales.
El Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Judicial de Duarte declaró a Marlon Martínez culpable y lo condenó en noviembre de 2018 a 30 años de prisión, la pena máxima contemplada entonces para los delitos establecidos en la sentencia.
Los jueces que emitieron aquella decisión fueron María de los Ángeles Concepción, Carminia Caminero Sosa y Víctor Alfonso Ynoa Gómez. El tribunal estableció responsabilidad de Marlon por el h0m1c1d10 voluntario y otros delitos relacionados con lo sucedido a Emely.
Marlin Martínez, por su parte, fue inicialmente condenada a cinco años de prisión por sustracción de la adolescente y ocultamiento del c4d4v3r. El tribunal no acogió la acusación de complicidad en el h0m1c1d10 que sostenían el Ministerio Público y los querellantes.
Posteriormente, una Corte de Apelación redujo la condena de Marlin de cinco a dos años, y en 2020 una jueza ordenó su libertad mediante un recurso de hábeas corpus al considerar el tiempo que llevaba privada de libertad desde agosto de 2017.
Sobre versiones que aseguran que Marlin Martínez abandonó República Dominicana después de recuperar su libertad, no encontré en las fuentes consultadas una confirmación oficial reciente suficientemente sólida para presentarlo como un hecho. Por esa razón, ese dato debe mantenerse como una versión no confirmada.
Marlon Martínez, en cambio, recibió la sentencia de 30 años por el caso. Los registros del proceso establecieron que debía cumplirla en la Fortaleza Juana Núñez, en Salcedo, provincia Hermanas Mirabal.
Hoy, nueve años después de aquel 23 de agosto de 2017, el nombre de Emely Peguero Polanco vuelve a ocupar espacio en la memoria colectiva dominicana. Tenía apenas 16 años, esperaba un bebé y su desaparición desencadenó una búsqueda que mantuvo durante días a todo un país esperando encontrarla con v1d4.
El aniversario recuerda especialmente dos fechas: 23 de agosto, cuando Emely desapareció, y 31 de agosto, cuando finalmente fue encontrada en Cayetano Germosén. Nueve años después, su caso continúa siendo recordado como uno de los episodios que mayor indignación y reclamo de justicia provocaron en República Dominicana.
